lunes, 3 de febrero de 2014

EL SUEÑO DE MAS

EL SUEÑO DE MAS.

POR JUANMA NOLODIGAS (Profeta por desgracia)

La noche que Mas es elegido President de la Generalitat, en su primera cabezada después de tanto trajín, tiene una revelación. En el sueño aparece la palabra “elegido” y se hace tan grande que se le sale por los lados de la mente. Cuando despierta lo tiene claro. Él no será otro President de la Generalitat cualquiera, su nombre quedará grabado en los anales de la historia; su paso por este mundo será trascendental, el destino así lo ha querido. Será un mito, un momento histórico, alcanzará la Gloria, la fama infinita. Dentro de doscientos años a los niños catalanes se les enseñará en el colegio que él, Artur Mas, fue el padre de la gran nación catalana. Tendrá plaza, calle y estatua en cada pueblo de Alicante para arriba, en Mallorca sólo se hablará catalán y el Real Madrid habrá desaparecido. Será Mas que Jordi, Mas que Obama, Mas que Mesi.

Lo tiene a huevo. Sólo tiene que montarle la bronca al gallego, ponerle contra las cuerdas, decirle que o se lo da o se lo quita. El otro no se va a revolver, está metido en un berenjenal de tres pares de cojones y no quiere líos, ya tiene bastantes con los de la prima y la Merkel. Ahora es el momento. Los de la Exquerra le echarán una mano y sus enemigos de partido también. Están pringados en pleitos con la justicia y necesitan de la patria para tapar vergüenzas. Todo juega a su favor. España está sin un duro, la Belén Esteban ya no es lo que era y el Rey anda cojo y con mala prensa. Hay que aprovechar, cuanto antes mejor, aquí no hay más que rascar. Puede fantasear y provocar lo que quiera, desafiar, hacer peinetas, cortes de manga, ¿que le puede ocurrir? En la Europa de hoy no dejarán que venga un ejercito a partirle la boca y los españoles están en sus manos. Tiene la llave del gas, la de la luz y la del camino por donde tendrán que pasar si quieren salir del pueblo. ¡Estos no saben con quien se la juegan!. ¡Se van a enterar! Conoce a sus paisanos, sabe que son trabajadores, inteligentes y capaces de realizar grandes empresas. Es verdad que no les gustan las trifulcas, pero ahora andan jodidos de pasta y la pela es la pela. Sera fácil convencerlos, para algo habrá servido el adoctrinamiento. Les dirá que los ningunean en Madrid, que no les quieren pagar las facturas, que les están robando, que tratan de eliminar su cultura, que le han llamado chulo, que encontraron a un franquista cagando en Monserrat... cualquier cosa que los encabrone y les haga coger la bandera. ¡Esto está chupao!
El día que Mas va a la Moncloa y le cuenta su sueño al gallego, éste intenta no darle importancia, pero esa noche no duerme, da vueltas en la cama y se levanta antes que suene el despertador. Mientras se repasa la barba decide que hará como si no pasara nada. Jugará a la política, sacará de donde sea para contentar al catalán, aplazará juicios, le pondrá un tren y le dará largas y treinta mil millones para que vaya tapando boquetes. No obstante, entiende que eso comparado con la gloria es una menudencia. No es que a él lo de la gloria le importe mucho, él con unos habanos tiene bastante, pero no es tonto y sabe que al que le da por ahí, no se conforma con nada y que muchos la han liado parda por eso.

A Mas se le ve exultante, las cosas suceden mejor de lo que ha pensado. No sólo lo elevaban a los altares aquellos con los que ya había contado, también en Madrid un numeroso grupo de acomplejados artistillas bien intencionados le adoquinan el destino. Tener a los humoristas de su parte no es ninguna tontería, la carcajada ensancha los pulmones y la broma alarga la vida de uno cuando se la gastan al otro. Le viene al pelo que los actores no se expresen y que los cantantes callen. Coger como eslogan “El derecho a decidir” ha sido un gran acierto, suena demasiado democrático para que se atreva a contradecirlo cualquiera que se las dé de moderno. Menos mal que a nadie se le ocurrió sacarlo para preguntar sobre la pena de muerte, la ley antitabaco, el precio de la leche o los matrimonios gays. Imaginen que le hubiera dado al personal por pedir un referéndum, para ver si queríamos que todos los votos valieran lo mismo. La verdad es que se lo ha hecho de puta madre. No le falta más que montar un convite, una gran fiesta, una sardana gigante que muestre al mundo que son los mejores jugando al corro.

La fiesta es todo un éxito. La gran cadena serpentea por carreteras, montes y playas haciendo saltos y olas. Las imágenes desde el helicóptero hablan por si mismas: juegos por doquier, alegría a raudales, hombres, mujeres, perros, niños y vacas estrenando camiseta saludando a las nubes. En tierra unidades móviles, declaraciones patrióticas, proclamas de libertad, coros y danzas, lagrimas de júbilo. ¡El futuro es nuestro!, ¡nadie podrá oponerse a la voluntad del pueblo!, ¡somos únicos!, ¡el mundo nos ve!. El orgasmo cívico, la gran corrida nacionalista atraviesa Cataluña de norte a sur en una jornada sin incidentes en la que nadie duda que, esta vez sí, ha prendido el germen de lo que será la gran nación catalana. Sólo al final, hechos aislados con apenas trascendencia en los medios, como la quema de banderas y fotos del Rey, realizadas por revoltosos encapuchados, haciendo uso de su libertad, empañan, siquiera una mota, el impoluto cristal del glorioso día. No ocurre lo mismo en Madrid, donde docena y media de sanguinarios ultras de la más baja estopa de la derechona franquista, al grito de “no nos engañan Cataluña es España” ultrajan, toman y secuestran, durante un cuarto de hora, la delegación catalana en la capital. Acción infame, a todas luces condenable, que no se deberá repetir, como todos habréis visto en televisión cincuenta veces.
Mas ese día, mientras se palpa la mancha viscosa que le rodea la bragueta, deja que sus ojos en blanco caminen por la inevitable realidad que le espera: presidir desfiles, recibir credenciales, dar discursos ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, inaugurar bases de lanzamiento... Está levantando la copa del mundial cuando un codazo le dice que le toca hablar.

¡El día tal, a tal hora, consulta!. Lo ha dicho. A partir de entonces y según se va acercando la fecha, el debate secesionista se intensifica hasta el punto que para el mes de julio los partidos políticos se reducen a dos, (los proin y los contrin). Al mismo tiempo se ha borrado de los medios cualquier vestigio de corrupción. Ya no se habla de Bárcenas, ni de los Pujol, ni de Blesa, ni de ERES. Por más que “El Follonero” se esfuerza en traer a su programa especialistas en desfalcos y catástrofes financieras la audiencia se le viene abajo. A estas alturas “Salvame” ya ha cambiado a los contertulios habituales por falangistas y esquerristas que dan más juego y el tiempo ha dejado de ser tema de conversación. Sólo se habla de fútbol e independencia. Unos dicen que habrá referéndum otros que no, unos dicen que una Cataluña independiente no tendrá cabida en Europa, otros dicen que sí. Unos dicen que se marcharán las empresas, otros dicen que vendrán más. Unos dicen que si pitos, otros que si flautas, unos que si patatín, otros que si patatán, unos que si el puente, otros que si el ingeniero. Al final no importa quien tiene razón y empiezan a hablar los corazones.
-Tu eres un hijo de puta
-Y tu más.

El referéndum no se autoriza, aunque se instalan urnas y hay colas de ciudadanos que van a votar. Los resultados según datos de los propios impulsores de los comicios, son abrumadoramente partidarios a la independencia, si bien reconocen que un 9´3% del electorado ha optado por la opción A, y que el número de noes y nulos llega al 4´7% de los votos emitidos, de un total del 50´01% del censo electoral en el que se ha incluido a los mayores de 16 años y a las chavalitas que por sus tetas parecen tenerlos. Así las posiciones se enconan, se exacerban, se incrementan, se avivan, se intensifican, se exasperan y se recrudecen.


Como aquí no hay quien se entienda, se busca una resolución internacional al conflicto. Se reúne con carácter de urgencia el consejo permanente de la ONU y su secretario general dice: ”Ya están los gilipollas de siempre, pegándose por lo mismo. ¿A ver?. ¿Que hacemos?”.
Mientras Francia y Rusia toman partido a favor del gobierno de Madrid, Inglaterra tras haberle salido bien lo del referéndum escocés se posiciona abiertamente al lado de los secesionistas. Los Norteamericanos aún siendo socios de los británicos, maniobran en la ambigüedad, procurando no mojarse ya que sus bases se encuentran del Ebro para abajo. Los chinos están a verlas venir, dicen que no se meten, que les da lo mismo y de paso aprovechan para comentar que tienen las metralletas más baratas, El resto de países a los que les ha tocado por orden alfabético pintar la mona ese año en el Consejo de Seguridad, intentan sacar tajada como pueden y acuden a los almuerzos de trabajo invitados por las delegaciones españolas y catalanas a deliberar sobre las excelencias de la butifarra y el ibérico. Aunque a priori la elección parece clara, los regalos que rondan bajo cuerda complican la decisión y mientras unos cantan canciones de los Queen animados por el Ribera del Duero, otros en la habitación de al lado, no paran de descorchar botellas de Freixenet. Parece que la resolución se va a hacer esperar.


En verano del 2017, ni España ni Cataluña están en Europa. Los Europeos, temerosos del contagio fratricida desatado en la Península, han vuelto a poner el cordón sanitario en los Pirineos y por aquí no aparece ni el Tato. La industria turística se reduce a los contrabandistas de armas que vienen a visitar nuestras playas y a los periodistas que airean nuestras miserias. Los militares y milicianos lo han dejado todo hecho un asco: el patrimonio artístico ha sido expoliado, las catedrales rotas, de la Sagrada Familia sólo queda la torre pequeña, las chimeneas de las fábricas andan por los suelos y las pinas no funcionan por falta de humo. Los pobres pelean, lloran y dan vueltas, los pájaros se esconden, los ricos se han ido. Lo único que sigue donde siempre es el campo, pero no se siembra porque no hacen más que pisarlo con tanto ir y venir. Aún así el paro ha caído en picado, la demanda de mano de obra se ha disparado. La necesidad de pan, fosas y trincheras hace que nadie se quede quieto, la actividad es frenética. Han desaparecido las bajas por depresión, los contratos temporales, los gatos, las palomas, los gordos y el salario mínimo; el número de pensionistas ha descendido drasticamente y los muertos de miedo se cuentan por millones. El día 12 de mayo del 2019 la gente está cansada y lo único que le apetece es comer algo y tumbarse. El 13 de mayo, martes, día de la Virgen de Fátima quedan los jefes y hacen las paces. Al día siguiente se privatiza España, se llevan flores a la Moreneta, comienzan las obras del puerto de Barcelona, vuelven los viajantes catalanes a recorrer los pueblos de Segovia, Mas está en la gloria y Cataluña llena de moros.


Todas las guerras empiezan por fiesta. Eso lo saben las grandes cadenas de televisión, los fabricantes de banderas y los vendedores de armas. También lo saben los muertos y refugiados de la resaca, pero esos importan menos porque la tele ya se ha ido a cubrir otra fiesta. Que se lo pregunten a los bailarines de la Primavera Árabe, a los patrios coros bosnios enmudecidos o a los millones de perestroikas que se han tenido que prostituir sobre los escombros del telón de acero. Primero vienen las gaitas, los bongos y las manitas arriba, luego las arengas y puñetazos y más tarde los tiros y los lloros. Siempre ha sido así, o parecido, y para eso está la historia, para repetirse. Eso de que “él que no la conoce corre el peligro de repetirla” es una falacia difundida por los que viven de ella y la misma historia se encarga de contradecirlos. Además, ¿qué historia?, si en cada sitio cuentan una. Esta es la mía.